La senda de Hontoria, permite al visitante realizar un comienzo y un final en Hontoria. El sendero es un rico muestrario de la flora , fauna y el paisaje del Cañón del Río Lobos. El recorrido de hoy lo hemos hecho con mas de cincuenta personas derivadas de las jornadas micológicas de Hontoria, donde nuestros guías han explicado detalladamente lo que es y lo que nos podemos encontrar en este bonito lugar.

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El recorrido lo hemos comenzado en el área de autocaravanas, de reciente creación , pasando por el aparcamiento el Castro, y Agualinos. Aquí realmente es donde se inicia la ruta de la senda del río.

El río Lobos es muy peculiar, en esta época del año tiene poco caudal de agua, pero lo mas curioso que existe un sumidero a modo de gran grieta en medio del río que se traga todo el agua que circula por ahí.

La senda esta muy bien señalizada y de paso confortable, por la que llegaremos a la cueva de los Pellejeros; una gran pared caliza, en la que da el sol todo el día, con una cueva de pequeñas dimensiones, que sirvió a nuestros ancestros para proteger el ganado.

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Vista la cueva, seguimos hasta llegar al chozo de los resineros. Chozo rehabilitado para dar a conocer este antiguo y duro oficio de la resinación del pino. Por su puesto con charla para el público.

Seguimos senda abajo, en total son cinco kilómetros de senda hasta llegar al desvío por vallejo los Lobos, donde giramos a la derecha y subiendo por un cerrado barranco lleno de pinar y sabina hasta llegar a los Tres Vallejos. Aquí hay varios caminos que van en distintas direcciones, pero la senda está perfectamente marcada y seguimos las indicaciones hasta llegar a Cueva la Hiedra; un bonito torcajón de grandes dimensiones repleto de hiedras y vegetación rupícola.

Llegamos al Hocino, quizás sea la cota mas alta de la ruta de hoy, donde comienza el descenso a Hontoria por la senda empedrada. Un bonito espacio, donde la vista al pueblo es obligada.

Al llegar al pueblo, no nos queda otra que pasar por el ancestral, el majestuoso Puente Romano de Hontoria, con sus tres ojos, de piedra y que aguanta lo que le eches; subimos a la ermita de San Juán y un empujoncito final al mirador de la Cruz.

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Con esta pequeña ruta, hemos conseguido el objetivo. Muchas gracias a todos vosotros por acompañarnos.