Etiquetas

, , ,

Erase una vez una clara mañana del día de Reyes en que Raúl y Javi, ambos hontorianos,  y el que escribe se dirigieron a dar un paseo por el cañón del Rudrón. Al principio de introducirnos en la umbría por la que penetramos tras bajar por la piscina natural del pueblo de Hoyos del Tozo, hacía un frío del carajo porque ibamos bajando al valle en donde encajonados no nos daba el sol.

06012017-dsc_7509

Terminada la parte del cañón conectamos con la pista que viene de Moradillo del Castillo y se llega a San Andrés de Montearados en donde el sol nos iba calentando las espaldas e ibamos ascendiendo hasta llegar a un pueblo en el que el único ser vivo que vimos fue un gato negro al que le dimos unas ristras de jamón de la mochila, y un motorista metiendo ruido que tardó muy poco en ver el pueblo, también es verdad que era  el día de Reyes, poco se podía esperar en pueblo tan pequeño. Nos dirijimos pues por la senda marcada con rayas blancas y amarillas hasta el pueblo abandonado de Ceniceros en donde solo quedan restos de no más de 10 casas en ruinas, comidas por la vegetación. Ahí paramos y sacamos las latas de sardinas, el chorizo y el pan, solo nos faltó la botella de vino, a falta de ella un botellín de cerveza.  Posterior modorra post-comida nos hizo duro levantarnos del soleado sitio en donde comimos, aún así nos levantamos y fuimos comiendo kilometros hasta que llegamos  a un alto desde el que se veía Hoyos del Tozo y su vega, así como algún otro pueblo, llámese Barrio Panizares, La Rad y algún otro cuyo nombre no me acuerdo.  Tras la mirada de águila sobre el valle del Rudrón desde tan soberbio mirador fuimos cuesta abajo  llegando a Hoyos del Tozo en cuyo bar nos tomamos unos cafelitos para acabar de levantar el espíritu y terminar de hacer los dos kilometros que nos quedaban hasta el coche, que habíamos dejado en el antiguo emplazamiento de un refugio de pescadores en donde ya no queda  restos de él y en su lugar han puesto una mesa y dos bancos de cemento.

  En cuanto a naturaleza lo más reseñable era la gran cantidad de Buitre leonado que había en los farallones de solana tomando el sol para desperezarse del rasca bajo cero nocturno.

Otro pájaro que se ve mucho por este cañón es el Mirlo acuático que en varias ocasiones levantamos y vimos planear sobre el curso de agua.

06012017-DSC_7513.jpg

  La vegetación más abundante es el Quejigo (Quercus faginea) y la encina (Quercus ilex); también chopos en toda la zona próxima al río (Populus nigra) Aliso (Alnus glutinosa) y así remarcable por el color rojo de sus frutos eran ver los que colgaban de los Mostajos (Sorbus aria) y de los Serbales de cazadores (Sorbus aucupuaria).  Ya se ven reverdeciendo los Elleborus, y es muy abundante la presencia de plantas trepadoras ya secas de algúna especie perteneciente al género Viburnum.

  En cuestíon de botánica este valle que ahora parece mustio en primavera da mucho que clasificar en tema botánico, tanto que si pusiéramos todas las plantas más importantes tanto leñosas como no leñosas nos daría para llenar varios folios; de esta manera hacemos ganas de volver otra vez en mayo para no parar de clasificar plantas.

  Queda dicho pues que en primavera hay pendiente una nueva excursión a este río Rudrón para observar la gran variedad de plantas que en esa epoca son faciles de ver y clasificar.

   Nos vemos, pues.

Si quieres descargar el track lo tienes aquí:

Aquí os dejamos el álbum completo de nuestras fotografías:

Cañón del Rudrón